25.7.10

Zorrito de visita

Serían las cinco de la mañana cuando fui a la cocina a buscar un vaso de soda y ahí estaba el zorrito.
Esta vez, subido a un banquito, a una escalera y a un tarro, apilados, para llegar al estante más alto de la alacena. Había encontrado el paquete de nueces mariposa y trataba de meter de a dos o tres en su pequeño bolsillo.
Hacía un ruidito de felicidad con la lengua, algo así como ts, ts, ts.
Yo estaba inmóvil en la puerta, mirándolo. La cola rojiza y plumosa de los zorritos de cocina siempre me deja sin aliento. Tanta belleza en un animal es peligrosa.
Cuando se dio cuenta de mi presencia, dio tres golpecitos con una uña en la puerta de la alacena: tk tk tk.
—¡Qué cara de mal dormida! —dijo a modo de saludo.
—Hoy mi subconsciente no contrató a un buen guionista —dije en mi defensa—. Soñé cosas tan obvias que podría escribir mi propio libro de bolsillo del significado de los sueños para tontos.
*Primero, voy manejando un auto y de pronto no lo puedo arrancar y encima me doy cuenta de que estoy en una avenida y contramano: hay cosas que no puedo manejar y no salen como yo quiero.
*Después estoy durmiendo como en un campamento, bien abrigada en bolsa de dormir y con fogata, pero en medio de la ciudad, en la puerta de un local. Creo que estaba esperando a que abriera no sé por qué. Y llega un grupo de borrachines, y me quieren sacar una frazada, y yo me asusto y no me puedo volver a dormir: me da miedo lo diferente, lo que está fuera de mi control.
*Por último, algún personaje (tal vez en el local que estaba esperando que abriera) tenía una maquinita antigua, una especie de juego mecánico que permitía ver unos dibujitos animados, era genial y yo la quería. Pensaba que tenía que chequear en Mercado Libre cuánto salía algo así para hacerle una oferta: típico de esta sociedad de consumo, soy lo que tengo. Ni dormida pueda zafar.
—¿Todo eso esta noche?
—Sip.
Me serví un vaso de soda de la heladera y nos quedamos un momento en silencio. Hasta que el zorrito dijo:
—O tal vez, las cosas se tienen que descontrolar un poco para llegar a buen puerto...
—¿Te parece? Tu interpretación es más filosofía barata que la mía, me temo.
—Bueno, si es por eso, te diría que no andes por ahí diciendo que te encontrás zorritos colorados de cocina cada madrugada. Y, además, tenés tos. No deberías andar descalza.
—Es que no encontré mis pantuflas —me defendí—. Estaban al lado de la cama cuando me acosté...
—Mmmh... seguro te las robó un erizo. Son mimosos y les gusta dormir sobre algo mullido. Pero no te aconsejo despertarlo. Y mañana cuando aparezcan las pantuflas abajo de la cama, fijate bien que estén deshabitadas antes de meter el pie... Pero seguro se van antes de que te despiertes. No son bichos que se dejan ver fácilmente.
—Como otros —acoté.
El zorrito hizo otra vez tk tk tk con la uña en la alacena y volvió a hurgar, como dando por terminada la conversación.
Incliné la cabeza a modo de saludo y me di media vuelta, mientras le avisaba:
—En la otra puerta hay tomates secos.
—Ah —hizo un suspiro cortito de alegría plena—. Volviendo a tus sueños: yo que vos no me quejaría con el guionista. Más bien andá con cuidado, así tu subconsciente no te tiene que andar avisando las cosas que ya sabés.
—Pero... —intenté decir algo, aunque no sabía bien qué.
—Pssst —dijo el zorrito, y me hizo un gesto con la mano que no entendí si era andá, andá, o no puedo hablar más porque tengo que encontrar estos tomates.
Pasé por el baño antes de volver a la cama. Después, me dormí enseguida, arrullada por el lejano sonido de frasquitos y latas y bolsas que se revolvían.
Soñé con erizos que se acurrucaban un una pradera de pantuflas mullidas y abrigadas.
Y por suerte, cuando me volví a despertar, no me dediqué a seguir analizando nada de lo que pasó esta noche.  

12.7.10

Lista zorra

Anoche me encontré con un zorrito de cocina en mi cocina. Era de madrugada, escuché unos ruidos y cuando fui a ver qué pasaba, ahí lo vi, in fraganti, metiéndose un pedazo de pan que había quedado del almuerzo en uno de sus bolsillos zorro.
Para el que no vio nunca un zorrito de cocina tengo que aclarar que no se parecen mucho a los de la película Fantastic Mr. Fox, pero algo sí, después de todo, todos son zorros. Estos no van vestidos, andan en cuatro patas bien finitas y tienen el hocico que termina casi en punta, muy estilizado. Y el pelaje... ah, es una de las cosas más hermosas que vi. Es rojizo y casi luminoso. Tal vez se parecen más a la ilustración de un zorro que había en un viejo Musicuento, pero tal vez es solo la memoria extraña que queda de las cosas que a uno le fascinan de chico.
El asunto es que nos quedamos mirándonos este zorrito de cocina con la mano en mi pan y yo, sin decir palabra por un momento. Y entonces el zorrito me dijo:
—Creo que tenés muy abandonado el blog ese de las listas. Me parece muy mal, así que te voy a ayudar un poco.
Rebuscó en su otro bolsillo zorro (no en donde acababa de guardar el pan) y sacó un papel escrito con una caligrafía muy elegante, típica de zorro. Me lo dio y se fue corriendo por donde vino, con sus pasitos sin ruido de zorro de cocina.

El papel decía:
Lista de cosas que los zorros de cocina saben y que quedan bien como tema de conversación en las fiestas en las terrazas o en los patios:
*El 96% de las personas de esta ciudad ignora la existencia de los zorritos de cocina.
*El 4% que sí sabe que existen suele dormir tan profundamente que nunca los escucha cuando buscan restos de comida en sus cocinas.
*Las bolsas de nylon hacen ruido y la gente tiene la tendencia a guardar el pan y las facturas que quedaron ahí. Sin embargo, un ruido de zorro revisando la bolsa de nylon puede ser fácilmente confundido con el viento que entra por el chiflete ese de la ventana.
*Un 6% de las personas de esta ciudad vieron alguna vez a un zorrito de cocina en su propia cocina. Pero la mitad de ellos no creyeron en lo que vieron.
*Es suertudo el zorro que se encuentra una factura con membrillo. Es el alma de la fiesta esa noche.

Lista de cosas que los zorros de cocina no saben y no conviene tocar como tema de conversación en las fiestas en las terrazas o en los patios:
*Por qué la gente usa bolsas de nylon.
*Qué sí saben el 96% de las personas que ignoran la existencia de los zorros de cocina.

1.7.10

Lecturas de JUNIO 2010

*Los días y los libros, de Daniel Goldin.
*Rodrigo y el libro sin final, de Sebastián Lalaurette.
*Por favor, vuelve a casa, de Christine Nöstlinger.
*Maniática de la explicación, de Adriana Falcão y Mariana Massarani.
*No juzgues a un libro por su cubierta, de Alejandro Magallanes.

1.6.10

Lecturas de MAYO 2010

*La escalera, de María Cristina Ramos.
*El Cazador de incendios, de Iris Rivera.
*La siesta asesinada, de Philippe Delerm.
*El juramento de los Centenera, de Lydia Carreras.
*Cómo ser buenos, Nick Hornby.
*Kalpa Imperial. Libro I: la casa del poder, de Angélica Gorodischer.
*Palabras manzana, de Jorge Luján.
*Bolonqui, de Leonardo Oyola.
*El rastro de la canela, de Liliana Bodoc.
*El pan de la serpiente, de Norma Huidobro.
*El fantasma de las invasiones inglesas, de Claudia Piñeiro.

1.5.10

Lecturas de ABRIL 2010

*Vida de Pi, de Yann Martel.
*La abuela, de Peter Härtling.
*Libro de las preguntas, de Pablo Neruda e Isidro Ferrer.

3.4.10

Cosas para hacer mientras el pan de ciruelas está en el horno

*Lavar los utensilios usados en la preparación.
*Ponerse al día con los e-mails.
*Preparar y comer un sandwich.
*Leer blogs.
*Regar las plantas.
*Oler a quemado.
*Hacer origami.
*Preguntarse quién será el vecino que se dejó algo en el fuego.
*Ordenar algunos libros en la biblioteca.
*Dudar entre salir corriendo y llamar a los bomberos.
*Poner ropa a lavar.
*Descubrir que tal vez el horno estaba demasiado fuerte o que el tiempo sugerido de cocción tiene un atisbo de verdad y sacar el pan de ciruelas quemado y humeante.

1.4.10

Lecturas de MARZO 2010

*Las hadas brillan en la oscuridad, de Graciela Cabal.
*Hugo Besugo y el misterio del perro salchicha, de Nicolás Schuff.
*Clementina, de Sara Pennypacker.
*Los buscadores del Tuyú, de Mario Méndez.
*La escuela es puro cuento (y también un poco de teatro), de María Inés Falconi.
*Un paseo por Camarjali, de Eduardo Abel Gimenez.
*Galería universal de malhechores, de Diego Muzzio.
*Writing Down the Bones, de Natalie Goldberg.
*La soledad de los números primos, de Paolo Giordano.
*La ladrona de libros, de Markus Zusak.
*Marte XXIII, de Jordi Sierra i Fabra.
*Una vaca ocasional, de Polly Horvath.

19.3.10

Mapa

Por el largo túnel principal salen hacia la derecha, perpendiculares, varios otros túneles.
*El primero es por donde se llega al túnel principal.
*Por el segundo se puede volver a casa, desandando el camino de llegada.
*Por el tercero se va a la plaza. Allí se puede protestar a gusto o darle de comer a las palomas.
*Por el cuarto se va al Oeste. Tierra incierta el Oeste, pero es un camino rápido para alejarse de protestas y palomas cuando es necesario.
*Por el quinto túnel se recorre el borde de la ciudad. Es un paseo pintoresco cuando no hay nada mejor que hacer.
*Por el sexto, en cambio, se va a las profundidades. Pocos se han atrevido a recorrerlo y son más bien leyendas lo que se sabe, porque no se conocen viajeros que hayan regresado de esa travesía. Dicen que baja y baja por kilómetros -es algo cansador si uno no va con el equipo adecuado- y se llega a un túnel igual al principal, y de allí salen hacia la derecha, perpendiculares, varios otros túneles de una ciudad subterránea, como calcada, que se desarrolla bajo la ciudad conocida por todos de la superficie. Y esos túneles llevarán a casas subterráneas, plazas y palomas subterráneas, tierras inciertas, bordes y más profundidades.

18.3.10

Definiciones

*Enumeración: lista de números.
*Alfabeto: lista de letras.
*Índice: lista de contenidos.
*Catálogo: lista de ítems.
*Colección: lista de elementos.
*Biblioteca: lista de libros.
*Receta: lista de ingredientes y procedimientos.
*Manual: lista de instrucciones.
*Travesía: lista de lugares.
*Acuario: lista de peces.
*Trabajo: lista de pendientes.
*Piel: lista de lunares.
*Mano: lista de dedos.
*Almohada: lista de sueños.
*Planes: lista de ganas.

13.3.10

Lista de listas

*Los tres primeros puestos.
*Top Five.
*Los diez mejores.
*Los veinte *** que cambiaron el mundo.
*Los cuarenta principales.
*Los cien *** del año/la década/siglo.

3.3.10

Nota sin lista *info provisoria*

Estoy un poco tonta para resolver esto del cambio de los comentarios.
No logro desactivar estos que mudaron, ni poner el sistema de blogger de comentarios, así que en el mientras tanto están estos.
Pero entiendo que cuando logre sacarlos perderé los comentarios de todos estos años (los tengo guardados en un backup pero no estarán acá publicados), así que no se encariñen con los nuevos comentarios que en breve desaparecerán.

*Actualización 21-3-10*
Después de horas -literalmente, horas- de lucha con el código, las mesas de ayuda, foros, y etceteras que me crucé (sí, da para una lista, lo que no da es mi ánimo para hacerla porque fue un grandísimo fastidio resolver esto), logré sacar el sistema de prepo de comentarios e instalar los clásicos comentarios de blogger. Así que borrón y cuenta nueva, siemprelista tiene nuevo sistema de comentarios flamante y dispuesto a volver a empezar.

1.3.10

Lecturas de FEBRERO 2010

*Los hijos de Anansi, de Neil Gaiman.
*El fondo del pozo, de Eduardo Abel Gimenez.
*Fantastic Mr. Fox, de Roald Dahl.

1.2.10

Lecturas de ENERO 2010

*American Gods, de Neil Gaiman.
*Muerte de tinta, de Cornelia Funke.
*Las vacaciones, de Polly Horvath.
*Todo sobre un wafle, de Polly Horvath.

1.1.10

Lista de palabras

*De a una palabra por día.

Lecturas de DICIEMBRE 2009

*Zapatos italianos, de Henning Mankell.
*Cuando Santa cayó del cielo, de Cornelia Funke.
*Caín, de José Saramago.
*Rutinero, de Níger Madrigal y María Wernicke.
*Edén, de Kioskerman.
*La cosa perdida, de Shaun Tan.
*Monday, de Anne Herbauts.
*The Little Flower King, de Květa Pacovská.
*Big Rabbit's Bad Mood, de Ramona Badescu, ilustrado por Delphine Durand.
*El país de las pulgas, de Beatrice Alemagna.

1.12.09

Lecturas de NOVIEMBRE 2009

*Las sombras crecen al atardecer, de Henning Mankell.
*El niño que dormía con nieve en la cama, de Henning Mankell.
*Viaje al fin del mundo, de Henning Mankell.
*Los ojos del perro siberiano, de Antonio Santa Ana.
*Nunca seré un superhéroe, de Antonio Santa Ana.
*El misterio del mayordomo, de Norma Huidobro.
*Un verano en la Cañada de los Osos, de Polly Horvath.
*En las nubes, de Ian McEwan.
*Expiación, de Ian McEwan.

10.11.09

Metáforas

El aviso decía: "Sacá el tigre que hay en vos", y yo, que solo quería destacarme en el gimnasio... correr el colectivo con algo de gracia... no quedarme sin aire al subir una escalera, bah! empecé a comer cereales todo el tiempo.
*Lo primero que noté fueron las uñas que me crecían de una manera exagerada. Si antes me las cortaba una vez por semana, ahora cada dos días tenía que recortármelas un poco, o al menos limarlas.
*Casi al mismo tiempo me salieron unos mechones de pelo de otro color. "Estrés", me dijo el médico, pero es que están sospechosamente a rayas los mechones...
*Después los dientes, no sé, están como afilados... y empecé a sentir una fuerza extraña en la mandíbula. Devoro, trago sin masticar casi. Yo, que era fanática de las berenjenas, en estos días veo algo de verdura y me revuelve el estómago.
*Y ahora este antojo incontrolable de carne de ciervo...

7.11.09

Instrucciones para rellenar un sábado hueco

*Primer paso. Dejar reposar el sábado un par de horas. De 8 a 10 es perfecto, pero cualquier horario está bien. Se puede dejar reposando cerca de la ventana si el clima no es muy frío, o remoloneando un poco en la cama.
*Segundo paso. Preparar el relleno. Esta es la parte más importante. Para el relleno se deben mezclar en un bowl grande una caminata, un buen libro, una ensalada caprese u otro plato liviano a gusto, una siesta, una llamada a un amigo, una golosina a elección, una actividad de sábado (puede ser regar las plantas, cambiar la lamparita o escribir en el blog, por ejemplo, cualquiera va bien) y un vaso de vino (preferentemente si es de ese que uno guarda para una ocasión especial). Se recomienda no abusar de la llamada a un amigo, porque a veces impregna demasiado el sabor del relleno y tampoco elegir una actividad de sábado que ocupe mucho tiempo, lo ideal es algo entre 30 minutos y una hora.
*Tercer paso. Tomar el sábado por un extremo y con una cuchara de madera introducir el relleno por el costado hueco. Hay que tener cuidado de no rellenarlo demasiado, el relleno debe quedar espaciado, de lo contrario, obtendremos un sábado apretado y con mucha presión.
*Cuarto paso. Cocinar el sábado una media hora aproximadamente. El tiempo ideal es mientras uno se da una ducha, se pone crema y perfume y ropa limpia. Es importante elegir una remera linda y adecuada a la estación.
*Quinto paso. Servir el sábado relleno. Se puede servir solo o acompañar con una salida nocturna.

1.11.09

Una cosa lleva a la otra

*Necesitaba un vidrio para improvisar un tablero de luz porque quería calcar unas cosas. Por suerte tenía uno guardado, pero estaba bastante sucio. Entonces tuve que salir al balcón para buscar el limpiavidrios.
*Desde el balcón noté que en el odioso edificio recién construido al lado instalaron una lámpara a la altura exacta de mi ventana. Cabe decir, una lámpara que da a la nada, tal vez haya una terraza más abajo, pero yo veo pared hacia el pulmón del edificio y una luz que me encandila. Sentí que era la máxima falta de respeto y me enfurecí. A las diez de la noche una luz prendida hacia la nada, en un edificio vacío aun. Decidí dispararle, entonces, con mi arco.
*Tuve que buscar el arco y las flechas en el fondo de un armario. Desde que instalé las trampas para cazar alimentos no lo había vuelto a usar.
*Entonces me acordé que hacía semanas que no revisaba las trampas. No es que no comiera, pero tuve varios eventos con cocktail incluido y me alimenté a aceitunas y quesitos.
*En ese momento me di cuenta que mi último vestido estaba totalmente arruinado después del último baile y necesitaba una prenda para el día siguiente. Tenía que ser morada.
*Abrí el cajón de las telas hasta que encontré una para preprarar el traje y enseguida noté que no tenía botones.
*Me tomé el micro directo a la botonería. Como de camino queda la heladería (y estoy segura de que helados no cayeron en mi trampa), me bajé antes y me tomé un helado.
*Como ya estaban por cerrar, limpiaban el mostrador. Me acordé que lo que yo necesitaba era encontrar el limpiavidrios en mi balcón y volví a casa.
*Una vez en el balcón, noté una lámpara en el odioso edificio de al lado...

Lecturas de OCTUBRE 2009

*Bird by Bird. Some Instructions on Writing and Life, de Anne Lamott.
*El hada carabina, de Daniel Pennac.
*La pequeña vendedora de prosa, de Daniel Pennac.
*El jinete del dragón, de Cornelia Funke.
*Neverwhere, de Neil Gaiman.
*Las aventuras de Max y su ojo submarino, de Luigi Amara.
*El síndrome Guastavino, de Carlos Trillo y Lucas Varela.
*El perro que corría hacia una estrella, de Henning Mankell.
*La tercera puerta, de Norma Huidobro.
*El hombre de los pies-murciélago, de Sandra Siemens.
*La muralla, de Sandra Siemens.
*Aprender a escribir, de Alicia Steimberg.
*Como agua, de Eduardo Abel Gimenez y Cecilia Afonso Esteves.