Esta mañana, justo al filo de despertarme del todo, te busqué en la cama.
*Moví un pie despacito primero, buscando tus pies, y como no estaban estiré la pierna hasta tocar la cómoda con el dedo gordo.
*Con el otro pie intenté encontrarte del otro lado, pero nada. Abrí la cómoda, revolví en el cajón de las medias, llegué hasta el living, la cocina, la puerta de entrada... y nada.
*Entonces estiré un brazo hasta un borde del colchón. Pasé por arrugas de sábana, por valles y montes, por ríos y lagos. Llegué hasta el pico nevado de la montaña más alta y te hice señas entre los esquiadores, pero no estabas ahí.
*Estiré el otro brazo hacia el este de la cama. Bajé hasta el subte, caminé las vías con los dedos a ver si te habías quedado en un pozo de sueño. Subí escaleras, crucé la ciudad, llegué al mar y me trepé en un barco para buscarte entre los marineros. Y tampoco estabas.
Me pregunto qué será de vos esta mañana, que no estás ni entre los pliegues de mi sueño.
24.3.08
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17.3.08
Tu perro
Lo que no me gusta de tu perro:
*siempre confunde los colores y las paradas de colectivo.
*mueve el rabo como un desaforado cuando yo en realidad tengo ganas de llorar.
*su nombre.
*nunca recuerda mi postre preferido.
*no es capaz de atarse los cordones ni de abrir el paraguas.
Lo que me gusta de tu perro:
*tiene el hocico rosa y dice que lo tiene amarillo.
*llega de visita justo cuando saco del horno las galletitas de miel.
*mueve el rabo cuando estoy contenta.
*mira a los dos lados antes de cruzar la calle.
*todas las noches da exactamente cuatro vueltas y media antes de acostarse y después de lavarse los dientes.
*sabe hacer mariposas de origami.
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1.3.08
Lecturas de FEBRERO 2008
*Cómo analizamos relatos infantiles y juveniles, de Gemma Lluch.
Y algo más que ahora no me acuerdo.
La brevedad en la lista se debe a un asunto que me tiene ocupada en estos días y que hizo que mi lectura fuera un poco errática.
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1.2.08
Lecturas de ENERO 2008
*La cocina de la escritura, de Daniel Cassany.
*Poema en viñetas, de Dino Buzzati.
*La balada del mar salado, de Hugo Pratt.
*La casa dorada de Samarkanda, de Hugo Pratt.
*Sherlock Time, de Héctor Germán Oesterheld y Alberto Breccia.
*Martin Holmes, de Carlos Trillo y Juan Bobillo.
*Dante Elefante, de J. J. Rovella.
*Dimitri en la tormenta, de Perla Suez.
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27.1.08
Palabras poco importantes
Hay palabras que no existen en una lengua y sí en otra. Hay palabras que se dejan de usar, palabras nuevas que se suman al vocabulario, palabras que van y vienen en el tiempo y el espacio. Palabras que se prestan, que se mezclan, que se esconden. Palabras que están pero que no sabemos usar. Palabras que sólo se usan en algunas ocasiones, o que no se deberían usar nunca. Hay palabras inventadas, hay palabras que no significan nada y palabras que significan mucho para pocas personas.
Se me ocurre una lista difícil de acotar, de palabras que creo que no existen, que designen cosas muy precisas pero más bien inútiles. Palabras que si ninguna lengua inventó, debió ser por algo.
Si es que el lenguaje modeliza la mente, si es cierto que no podemos pensar sin palabras, todo sería diferente si hubiera:
*una palabra específica para la tonta emoción de encontrar el primer pimpollo y el primer brote nuevo en el jardín, al comienzo de la primavera.
*una palabra que signifique al mismo tiempo la punta del pelo, la punta de una espina y la punta de un ovillo.
*una palabra de contentura por el mate recién hecho y una de tristeza por el mate frío y lavado.
*una palabra que señale el lugar exacto entre mi cadera y el ombligo, ahí donde me gusta tanto que descanse tu mano.
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25.1.08
Monstruos bajo la cama
Anoche había monstruos de tres clases diferentes bajo mi cama.
*Uno era grandote y peludo, con los ojos redondos y verdes, pero colorados como si no hubiera dormido en días. Bufaba y le caía agua por la nariz, así que a cada rato respiraba fuerte y tosía y se atragantaba. Parecía angustiado.
*Había otros dos más chicos, como pompones de lana negra, pero desgreñados. Tenían dentaduras con dientes separados y desprolijos. Se empujaban y se reían todo el tiempo. Bah, supongo que era risa: un sonido cascado que repetían hasta que se quedaban sin aire y volvían a empezar.
*También había un consultor de marketing.
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1.1.08
Lecturas de DICIEMBRE 2007
*La séptima expedición al Malabí, de Gabriel Sáez.
*Posición adelantada, de María Florencia Gattari.
*Picture this. How picture work, de Molly Bang.
*Firmin, de Sam Savage.
*Maus, de Art Spiegelman.
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24.12.07
Lista de consignas
Esta mañana encontré la siguiente lista en la mesa de luz:
*Escriba un haiku sobre lo que acaba de soñar.
*Escriba un soneto sobre lo que soñará esta noche.
*Escriba un romance sobre lo que está soñando ahora.
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21.12.07
Pequeños asombros en el hogar
*Siempre que me acerco a la alacena de la cocina escucho una serie de ruidos que hacen los objetos que chocan entre sí para que, al instante de abrir la puerta corrediza, salga volando el vaso que iba a buscar y siempre —también— lo atajo en el aire, justo antes de que se estrelle contra la pared.
*Algunas mañanas me dejo a mí misma un cartel que dice "salgo un minuto y vuelvo", pero en el fondo sé que voy a tardar más de un minuto y además, que me tendría que llevar el cartel porque en realidad no voy a estar ahí para leerlo una vez que haya salido.
*Cada vez que abro el placard del cuarto creo que te voy a encontrar sentado entre mi ropa, esperándome. Hay días en que me da mucha impresión imaginarte en mi placard por un segundo, pero en general me pone muy contenta pensar que voy a verte.
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1.12.07
Lecturas de NOVIEMBRE 2007
*Quiero escapar de Brigitte, de Eduardo Abel Gimenez.
*Historias Extra-Vagantes, de Beatriz Ferro.
*El llorón. Diario de un hermano desesperado, de María Inés Falconi, con ilustraciones de María Paula Dufour.
*Me llamo Rojo, de Orham Pamuk.
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8.11.07
Las medialunas
*Primero pasaron de largo.
*Sutilmente, se fueron acomodando en un lugar cercano a la cintura, por los costados, desde adentro hacia afuera.
*Después se reunían en el frente, tomando fresco por el ombligo.
*Lo peor fue cuando empezó el descontrol y coparon todo.
*Surgió, por ejemplo, un brazo más a cada costado.
*Dos o tres nalgas. (O la misma nalga del tamaño de dos o tres.)
*Luego fueron por las caderas. Fácil conquista.
*Al punto que se desarrolló como un nuevo pliegue todo alrededor.
*El pliegue se volvió territorio fértil y acabó dominando la zona de la cintura y las caderas, como un gran emperador.
*Pero luego, pequeños pliegues se dividieron el terreno. Divide y reinarás, dijo la medialuna.
*Los pliegues dieron lugar a nuevas formaciones irregulares.
*Ahora, paso yo de largo a las medialunas, son gente muy ambiciosa que no te perdona una.
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1.11.07
Lecturas de OCTUBRE 2007
*Un pequeño inconveniente, de Mark Haddon.
*Un día animal, de Margarita Mainé.
*Trenes, de María Teresa Andruetto e Istvansch.
*agua/cero, de María Teresa Andruetto y Guillermo Daghero.
*Pajarraigos, de David Wapner y Claudia Degliuomini.
*Los resortes simbólicos, de Max Aguirre.
*Bosquenegro, de Fernando Calvi.
*Gallego a la orilla del mar, de Juan Farias y Xosé Cobas.
*Leer y mirar el libro álbum: ¿un género en construcción?, de Fanuel Hanán Díaz.
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1.10.07
Lecturas de SEPTIEMBRE 2007
*Quiere a ese perro, de Sharon Creech.
*Un perro llamado cual, de Renato Peralta.
*Kitchen, de Banana Yoshimoto.
*Los galochas, esa gente exagerada, de Juan Sasturain.
*Recetas secretas de brujas y de hadas, de Graciela Falbo, ilustrado por Irene Singer.
*Bicho Martínez ataca, de Pablo Albarello.
*Tute de bolsillo, de Tute.
*Doméstico, de Sebastián de Caro y Diego Greco.
*Penas de muerte, de Mariano Lucano.
*La pasión de Crist, de Crist.
*La infancia en dictadura, de Paula Guitelman.
*La princesa viene a las cuatro, de Wolfdietrich Schnurre, ilustrado por Rotraut Susanne Berner.
*Si yo fuera un gato, de Carlos Silveyra, ilustrado por Sonia Esplugas.
*Diciembre Súper Álbum, de Liliana Bodoc.
*El sonido de la montaña, de Yasunari Kawabata.
*El eternauta, de Héctor G. Oesterheld y Solano López.
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25.9.07
El problema del olfato
*Los vecinos de abajo anoche cenaron algo con puré de papas, tal vez un pastel de papas, porque también olía a huevo duro y a alguna carne con especias, después.
*El vecino de al lado se acaba de bañar y se puso demasiado perfume. Por cierto, además cambió de perfume.
*La vecina de enfrente hoy le pasó cera al piso.
*A la vecina del otro lado se le están quemando las tostadas.
—Ese no es un problema del olfato —dijo el gato (que por cierto, rima con olfato)— si no de tu nariz grande. Yo sólo huelo cuando hay anchoas cerca.
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24.9.07
Historia de amor
(Cuento primaveral con listas incluidas)
Anoche, antes de ir a dormir, le pedí al gato que me contara un cuento de amor.
—¿Te picó el bichito de la primavera? —me respondió, siempre tan sensible.
—Es eso, o vemos otra vez Notting Hill —dije contundente.
—Está bien, está bien. Tengo una historia de amor que no es sobre cómo se lo consigue o cómo se lo conoce. Es una historia real, sobre una vida llena de amor. Y empieza como todos los cuentos:
"Había una vez, en una lejana tierra, un rey. Su reino era rico y poderoso. Había ganado muchas guerras y desde hacía mucho vivía tiempos de paz y prosperidad.
Este rey no tenía muchas ocupaciones, y se dedicaba a coleccionar objetos bellos. Su castillo era un impresionante museo de obras que provenían desde las más extrañas regiones y que le regalaban los embajadores cuando hacían sus embajadas y los viajeros cuando pasaban por allí en sus larguísimos viajes.
El rey era famoso en todo el mundo por su colección, y cada comarca quería obsequiarlo. También tenía el rey en su corte artistas y artesanos que trabajaban realizando magníficas piezas para engalanar todos los rincones, arquitectos e ingenieros que construían las más hermosas habitaciones, poetas y músicos que recitaban dulces versos e interpretaban melodías emotivas , jardineros que cultivaban las flores más perfumadas y de colores más delicados. Todo allí era bello.
Un día, (siempre hay un día en las historias de amor) el rey notó que faltaba en su colección el rostro más bello del mundo, y llamó a todos los pintores que trabajaban en palacio y les propuso la obra. Se invitó a las jóvenes del reino a participar como modelos y se seleccionaron para ello a diez de las más hermosas jovencitas.
Los pintores comenzaron a pintar, combinando las facciones más lindas: la nariz de una, los ojos de aquella, la sonrisa de la otra... y pronto los cuadros fueron terminados. Se realizó una exposición y los cortesanos eligieron por fin una de las pinturas.
Era la que había hecho un muchacho callado, que llamaban pocas veces al palacio ya que vivía en un rincón alejado del reino. Había pintado realmente el rostro más bello de todos, y eso que todos eran hermosísimos. Se veía en la mirada de la muchacha retratada una dulzura que las otras no tenían, un encanto en su sonrisa, un brillo que no tenía ninguno de los demás cuadros, aunque todos se basaron en las mismas modelos.
La pintura fue colgada en el salón principal del palacio y hasta el día de hoy deja sin aliento a todos los que la miran. El pintor recibió su paga y en medio de una gran ovación se marchó despacio a su casa.
Luego de media jornada de viaje llegó y saludó a su esposa. Esa noche, después de la cena le advirtió:
—Ah, mujer, te recomiendo que por un tiempo no te acerques al palacio, que hay un retrato de ti colgado en la sala principal."
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22.9.07
Lenguaje técnico
—¿Que fuiste al qué por una basurita en el ojo? —preguntó el gato burlándose.
—A un oftalmólogo de guardia. Y no era una basurita.
—¿Y qué era?
*¿polen de primavera?
*¿una pieza de rompecabezas?
*¿un bigudí atravesado?
*¿un origami incrustado?
*¿el diario del domingo?
*¿un elefante a pintitas?
*¿un camión mal estacionado?
*¿un trauma psicológico?
*¿la somatización de un problema que no querés ver?
—Una partícula, dijo el oftalmólogo. No dio más detalles. Una partícula.
—¿Una partícula? Ah, lo que yo digo, una basurita en el ojo.
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10.9.07
Animales de la biblioteca
*Los lobos detrás de las paredes.
*El oso de los caños.
*Un perro en las escaleras.
*El loro al hombro.
*Un cuervo en el umbral.
*Un conejo con reloj.
*El gato con botas.
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1.9.07
Lecturas de AGOSTO 2007
*Ambrosio en la Prehistoria, de Liliana Cinetto, con ilustraciones de Carolina Farías.
*Ambrosio en el Antiguo Egipto, de Liliana Cinetto, con ilustraciones de Carolina Farías.
*Lisandro pasea peces, de Alberto Pez y Roberto Cubillas.
*Ratones en la escuela, de Canela y Tania de Cristóforis.
*Historia de una princesa, su papá y el príncipe Kinoto Fukasuka, de María Elena Walsh, con ilustraciones de Carolina Farías.
*El arte de la ficción, de David Lodge.
*La pequeña vendedora de prosa, de Daniel Pennac (suerte que se puede volver a Pennac cuando uno necesita cobijo).
*Una mujer difícil, de John Irving.
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27.8.07
Conjugación animal
*Yo estoy abichada.
*Tu estás emperrado.
*Él apolilla.
*Nosotros hacemos burradas.
*Vosotros hacéis chanchadas.
*Ellos nos engatuzan.
¿No es una monada?
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15.8.07
Lista de gatos literarios
*"—Los gatos de mi casa no hablan.
—¿No? —se extrañó el animal.
—No —contestó Coraline.
El gato saltó con elegancia desde el muro hasta los pies de la niña, y la miró fijamente.
—Bueno, tú eres la experta en estas cosas —comentó el gato con sequedad—. Al fin y al cabo, ¿qué puedo saber yo? Sólo soy un gato.
Comenzó a alejarse con la cabeza y la cola muy erguidas, en un gesto de orgullo.
—Vuelve, por favor —le pidió Coraline—. Lo siento, lo siento de veras. —El animal se detuvo, se sentó y se dedicó a limpiarse concienzudamente, ignorando la existencia de la niña—. Nosotros..., en fin, podríamos ser amigos, ¿no crees? —añadió.
—También podríamos ser raros ejemplares de una exótica raza de elefantes africanos bailarines —respondió el gato— pero no lo somos. Por lo menos —continuó con tono rencoroso, tras clavar una breve mirada en Coraline— yo no.
La niña suspiró.
—Perdóname, por favor. ¿Cómo te llamas? Mira, yo soy Coraline, ¿vale?
El gato bostezó cautelosa y prolongadamente, revelando al hacerlo una boca y una lengua de un asombroso color rosa.
—Los gatos no tenemos nombre.
—¿No? —dudó Coraline.
—No —corroboró el gato—. Vosotros, las personas, tenéis nombres porque no sabéis quiénes sois. Nosotros sabemos quiénes somos, por eso no necesitamos nombres.
[...]
Entonces algo peludo se restregó contra ella de forma suave e insinuante. Coraline dio un salto, aunque respiró aliviada cuando comprobó de qué se trataba.
—Oh, eres tú —le dijo al gato.
—¿Lo ves? —repuso este—. No es tan difícil reconocerme, aunque no tenga nombre.
—Ya, ¿y qué hago si quiero llamarte?
El animal frunció el hocico y no se dejó impresionar por la pregunta.
—Llamar a los gatos es un ejercicio sobrevalorado —confesó—. También podrías llamar a un torbellino.
—¿Y si fuese la hora de comer? ¿No te gustaría que te llamasen?
—Por supuesto. Pero con gritar "¡A comer!" es suficiente. ¿Ves como los nombres no son necesarios?"
En Coraline, de Neil Gaiman.
*"The naming of cats is a difficult matter.
It isn't just one of your holiday games.
You may think at first I'm mad as a hatter.
When I tell you a cat must have three different names."
En Old Possum's Book of Practical Cats, de T.S. Eliot.
*"Desde chico —no tenía más de cincuenta días cuando Emilio lo dejó en casa— mostró esa peligrosa inclinación por los bordes, los extremos, las aristas, los márgenes y cualquier sitio desde donde fuera posible derrumbarse. Su misma aparición estuvo marcada por una señal de riesgo aéreo.
Hace unos años Emilio —Emilio es nuestro vecino— lo descubrió encaramado en la punta de su acacia, que es el árbol más alto de la cuadra; y lo bajó no porque Fernández diera muestras de sentirse en peligro sino precisamente porque todo hacía suponer que se quedaría allí para siempre. Vaya a saber por qué razón, siguiendo qué impulso, Emilio tocó timbre en casa, nos entregó a Fernández —que hasta ese momento nunca había sido nuestro— y se fue. Un gesto tan natural y sorpresivo que no nos dio tiempo a reaccionar. A ver si se entiende: no parecía un regalo sino una devolución, sólo que esta vez no habíamos perdido nada y menos a Fernández, a quien —repito— no conocíamos excepto por haberlo visto ese día en la punta de la acacia. Emilio es uno de esos vecinos que siempre devuelve la pelota de mis hermanos cuando cae en su jardín; pero eso no era una pelota, por lo que no supimos si correspondía darle las gracias o no. Ahora que lo pienso nunca aclaramos con él ese asunto.
Desde ese día Fernández está con nosotros. (El nombre se lo puso mi madre, inexplicablemente, ya que no es un nombre sino un apellido, que no es el nuestro y ni siquiera el de Emilio.)"
En Historias a Fernández, de Ema Wolf.
*"He had never experimented on his own cat. He wanted to surprise it.
One evening he walked into his apartmen, hung his coat in the closet as usual, turned to his cat, and said, "Meow!".
This was the way cats said "Good evening" when meeting.
But the cat did not seem surprised.
The cat answered, "Mrrrowrow!" which meant, "It's about time!"
The cat gave him to understand that it would tutor him in the more complex subtleties of the language, that it was well informed of all his experiments, and that, if he did not pay attention to his lessons, the man would be Mrowr-sorry!
As the weeks went by, the man discovered to his continual amazement the fantastic intelligence of his Siamese cat.
Bit by bit, he learned the history of the cats.
Thousands of years ago, the cats had a tremendous civilization; they had a world government which worked perfectly; they had spaceships and had investigated the universe; they had no need of radios or television, for they used some sort of mental telepathy; and some other wonders.
But one thing the cats discovered eventually was that the importance of any experience depended on the intensity with which it was felt.
They realized their civilzation had grown too complex, so they decided to simplify their lives.
Of course, they didn't want to just "go back to nature" -that would have been too much- so they created a race of robots to take care of them.
These robots were an improvement mechanically over anything nature had produced.
A couple of their greatest inventions were the "opposable thumb" and the "erect posture."
They didn't want to bother about fixing the robots when they broke down so they gave an elementary intelligence and the power of reproduce.
Of course, we are the robots to which the cat referred."
De "The Language of Cats", en The Zebra Storyteller, de Spencer Holst
*"Yo, por ejemplo, le dije al mío:
—Ismael, te quise enseñar natación y abandonaste. Te quise enseñar piano y abandonaste. ¿Qué te parece ahora un poco de tejido, tanto como para que no te pases la vida rascándote en ese estado de vagancia repugnante?
Ismael me miró. Tenía los ojos entrecerrados, como cuando piensa. Detrás de las lagañas vi el brillo de sus pupilas inteligentes. Ismael es lo más despabilado que he conocido en gatos. Genio. Entiende todo. Sabía que yo hablaba por su bien. Y aceptó. Sé que hay gatos tercos. No es el caso de este mío. También hay que saber hablarles en el tono y el momento adecuados."
En Hay que enseñarle a tejer al gato, de Ema Wolf.
*"'But I dont't want to go among mad people,' Alice remarked.
'Oh, you can't help that,' said the Cat: 'we're all mad here. I'm mad. You're mad.'
'How do you know I'm mad?' said Alice.
'You must be,' said the Cat, 'or you wouldn't have come here.'
En Alice's Adventures in Wonderland, de Lewis Carroll.
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