24.12.07

Lista de consignas

Esta mañana encontré la siguiente lista en la mesa de luz:

*Escriba un haiku sobre lo que acaba de soñar.
*Escriba un soneto sobre lo que soñará esta noche.
*Escriba un romance sobre lo que está soñando ahora.

21.12.07

Pequeños asombros en el hogar

*Siempre que me acerco a la alacena de la cocina escucho una serie de ruidos que hacen los objetos que chocan entre sí para que, al instante de abrir la puerta corrediza, salga volando el vaso que iba a buscar y siempre —también— lo atajo en el aire, justo antes de que se estrelle contra la pared.
*Algunas mañanas me dejo a mí misma un cartel que dice "salgo un minuto y vuelvo", pero en el fondo sé que voy a tardar más de un minuto y además, que me tendría que llevar el cartel porque en realidad no voy a estar ahí para leerlo una vez que haya salido.
*Cada vez que abro el placard del cuarto creo que te voy a encontrar sentado entre mi ropa, esperándome. Hay días en que me da mucha impresión imaginarte en mi placard por un segundo, pero en general me pone muy contenta pensar que voy a verte.

1.12.07

Lecturas de NOVIEMBRE 2007

*Quiero escapar de Brigitte, de Eduardo Abel Gimenez.
*Historias Extra-Vagantes, de Beatriz Ferro.
*El llorón. Diario de un hermano desesperado, de María Inés Falconi, con ilustraciones de María Paula Dufour.
*Me llamo Rojo, de Orham Pamuk.

8.11.07

Las medialunas

*Primero pasaron de largo.
*Sutilmente, se fueron acomodando en un lugar cercano a la cintura, por los costados, desde adentro hacia afuera.
*Después se reunían en el frente, tomando fresco por el ombligo.
*Lo peor fue cuando empezó el descontrol y coparon todo.
*Surgió, por ejemplo, un brazo más a cada costado.
*Dos o tres nalgas. (O la misma nalga del tamaño de dos o tres.)
*Luego fueron por las caderas. Fácil conquista.
*Al punto que se desarrolló como un nuevo pliegue todo alrededor.
*El pliegue se volvió territorio fértil y acabó dominando la zona de la cintura y las caderas, como un gran emperador.
*Pero luego, pequeños pliegues se dividieron el terreno. Divide y reinarás, dijo la medialuna.
*Los pliegues dieron lugar a nuevas formaciones irregulares.
*Ahora, paso yo de largo a las medialunas, son gente muy ambiciosa que no te perdona una.

1.11.07

Lecturas de OCTUBRE 2007

*Un pequeño inconveniente, de Mark Haddon.
*Un día animal, de Margarita Mainé.
*Trenes, de María Teresa Andruetto e Istvansch.
*agua/cero, de María Teresa Andruetto y Guillermo Daghero.
*Pajarraigos, de David Wapner y Claudia Degliuomini.
*Los resortes simbólicos, de Max Aguirre.
*Bosquenegro, de Fernando Calvi.
*Gallego a la orilla del mar, de Juan Farias y Xosé Cobas.
*Leer y mirar el libro álbum: ¿un género en construcción?, de Fanuel Hanán Díaz.

1.10.07

Lecturas de SEPTIEMBRE 2007

*Quiere a ese perro, de Sharon Creech.
*Un perro llamado cual, de Renato Peralta.
*Kitchen, de Banana Yoshimoto.
*Los galochas, esa gente exagerada, de Juan Sasturain.
*Recetas secretas de brujas y de hadas, de Graciela Falbo, ilustrado por Irene Singer.
*Bicho Martínez ataca, de Pablo Albarello.
*Tute de bolsillo, de Tute.
*Doméstico, de Sebastián de Caro y Diego Greco.
*Penas de muerte, de Mariano Lucano.
*La pasión de Crist, de Crist.
*La infancia en dictadura, de Paula Guitelman.
*La princesa viene a las cuatro, de Wolfdietrich Schnurre, ilustrado por Rotraut Susanne Berner.
*Si yo fuera un gato, de Carlos Silveyra, ilustrado por Sonia Esplugas.
*Diciembre Súper Álbum, de Liliana Bodoc.
*El sonido de la montaña, de Yasunari Kawabata.
*El eternauta, de Héctor G. Oesterheld y Solano López.

25.9.07

El problema del olfato

*Los vecinos de abajo anoche cenaron algo con puré de papas, tal vez un pastel de papas, porque también olía a huevo duro y a alguna carne con especias, después.
*El vecino de al lado se acaba de bañar y se puso demasiado perfume. Por cierto, además cambió de perfume.
*La vecina de enfrente hoy le pasó cera al piso.
*A la vecina del otro lado se le están quemando las tostadas.

—Ese no es un problema del olfato —dijo el gato (que por cierto, rima con olfato)— si no de tu nariz grande. Yo sólo huelo cuando hay anchoas cerca.

24.9.07

Historia de amor

(Cuento primaveral con listas incluidas)

Anoche, antes de ir a dormir, le pedí al gato que me contara un cuento de amor.
—¿Te picó el bichito de la primavera? —me respondió, siempre tan sensible.
—Es eso, o vemos otra vez Notting Hill —dije contundente.
—Está bien, está bien. Tengo una historia de amor que no es sobre cómo se lo consigue o cómo se lo conoce. Es una historia real, sobre una vida llena de amor. Y empieza como todos los cuentos:

"Había una vez, en una lejana tierra, un rey. Su reino era rico y poderoso. Había ganado muchas guerras y desde hacía mucho vivía tiempos de paz y prosperidad.
Este rey no tenía muchas ocupaciones, y se dedicaba a coleccionar objetos bellos. Su castillo era un impresionante museo de obras que provenían desde las más extrañas regiones y que le regalaban los embajadores cuando hacían sus embajadas y los viajeros cuando pasaban por allí en sus larguísimos viajes.
El rey era famoso en todo el mundo por su colección, y cada comarca quería obsequiarlo. También tenía el rey en su corte artistas y artesanos que trabajaban realizando magníficas piezas para engalanar todos los rincones, arquitectos e ingenieros que construían las más hermosas habitaciones, poetas y músicos que recitaban dulces versos e interpretaban melodías emotivas , jardineros que cultivaban las flores más perfumadas y de colores más delicados. Todo allí era bello.
Un día, (siempre hay un día en las historias de amor) el rey notó que faltaba en su colección el rostro más bello del mundo, y llamó a todos los pintores que trabajaban en palacio y les propuso la obra. Se invitó a las jóvenes del reino a participar como modelos y se seleccionaron para ello a diez de las más hermosas jovencitas.
Los pintores comenzaron a pintar, combinando las facciones más lindas: la nariz de una, los ojos de aquella, la sonrisa de la otra... y pronto los cuadros fueron terminados. Se realizó una exposición y los cortesanos eligieron por fin una de las pinturas.
Era la que había hecho un muchacho callado, que llamaban pocas veces al palacio ya que vivía en un rincón alejado del reino. Había pintado realmente el rostro más bello de todos, y eso que todos eran hermosísimos. Se veía en la mirada de la muchacha retratada una dulzura que las otras no tenían, un encanto en su sonrisa, un brillo que no tenía ninguno de los demás cuadros, aunque todos se basaron en las mismas modelos.
La pintura fue colgada en el salón principal del palacio y hasta el día de hoy deja sin aliento a todos los que la miran. El pintor recibió su paga y en medio de una gran ovación se marchó despacio a su casa.
Luego de media jornada de viaje llegó y saludó a su esposa. Esa noche, después de la cena le advirtió:
—Ah, mujer, te recomiendo que por un tiempo no te acerques al palacio, que hay un retrato de ti colgado en la sala principal."

22.9.07

Lenguaje técnico

—¿Que fuiste al qué por una basurita en el ojo? —preguntó el gato burlándose.
—A un oftalmólogo de guardia. Y no era una basurita.
—¿Y qué era?
*¿polen de primavera?
*¿una pieza de rompecabezas?
*¿un bigudí atravesado?
*¿un origami incrustado?
*¿el diario del domingo?
*¿un elefante a pintitas?
*¿un camión mal estacionado?
*¿un trauma psicológico?
*¿la somatización de un problema que no querés ver?
—Una partícula, dijo el oftalmólogo. No dio más detalles. Una partícula.
—¿Una partícula? Ah, lo que yo digo, una basurita en el ojo.

10.9.07

Animales de la biblioteca

*Los lobos detrás de las paredes.
*El oso de los caños.
*Un perro en las escaleras.
*El loro al hombro.
*Un cuervo en el umbral.
*Un conejo con reloj.
*El gato con botas.

1.9.07

Lecturas de AGOSTO 2007

*Ambrosio en la Prehistoria, de Liliana Cinetto, con ilustraciones de Carolina Farías.
*Ambrosio en el Antiguo Egipto, de Liliana Cinetto, con ilustraciones de Carolina Farías.
*Lisandro pasea peces, de Alberto Pez y Roberto Cubillas.
*Ratones en la escuela, de Canela y Tania de Cristóforis.
*Historia de una princesa, su papá y el príncipe Kinoto Fukasuka, de María Elena Walsh, con ilustraciones de Carolina Farías.
*El arte de la ficción, de David Lodge.
*La pequeña vendedora de prosa, de Daniel Pennac (suerte que se puede volver a Pennac cuando uno necesita cobijo).
*Una mujer difícil, de John Irving.

27.8.07

Conjugación animal

*Yo estoy abichada.
*Tu estás emperrado.
*Él apolilla.
*Nosotros hacemos burradas.
*Vosotros hacéis chanchadas.
*Ellos nos engatuzan.

¿No es una monada?

15.8.07

Lista de gatos literarios

In memoriam Fiona, la gatita que me hacía compañía.


*"—Los gatos de mi casa no hablan.
—¿No? —se extrañó el animal.
—No —contestó Coraline.
El gato saltó con elegancia desde el muro hasta los pies de la niña, y la miró fijamente.
—Bueno, tú eres la experta en estas cosas —comentó el gato con sequedad—. Al fin y al cabo, ¿qué puedo saber yo? Sólo soy un gato.
Comenzó a alejarse con la cabeza y la cola muy erguidas, en un gesto de orgullo.
—Vuelve, por favor —le pidió Coraline—. Lo siento, lo siento de veras. —El animal se detuvo, se sentó y se dedicó a limpiarse concienzudamente, ignorando la existencia de la niña—. Nosotros..., en fin, podríamos ser amigos, ¿no crees? —añadió.
—También podríamos ser raros ejemplares de una exótica raza de elefantes africanos bailarines —respondió el gato— pero no lo somos. Por lo menos —continuó con tono rencoroso, tras clavar una breve mirada en Coraline— yo no.
La niña suspiró.
—Perdóname, por favor. ¿Cómo te llamas? Mira, yo soy Coraline, ¿vale?
El gato bostezó cautelosa y prolongadamente, revelando al hacerlo una boca y una lengua de un asombroso color rosa.
—Los gatos no tenemos nombre.
—¿No? —dudó Coraline.
—No —corroboró el gato—. Vosotros, las personas, tenéis nombres porque no sabéis quiénes sois. Nosotros sabemos quiénes somos, por eso no necesitamos nombres.
[...]
Entonces algo peludo se restregó contra ella de forma suave e insinuante. Coraline dio un salto, aunque respiró aliviada cuando comprobó de qué se trataba.
—Oh, eres tú —le dijo al gato.
—¿Lo ves? —repuso este—. No es tan difícil reconocerme, aunque no tenga nombre.
—Ya, ¿y qué hago si quiero llamarte?
El animal frunció el hocico y no se dejó impresionar por la pregunta.
—Llamar a los gatos es un ejercicio sobrevalorado —confesó—. También podrías llamar a un torbellino.
—¿Y si fuese la hora de comer? ¿No te gustaría que te llamasen?
—Por supuesto. Pero con gritar "¡A comer!" es suficiente. ¿Ves como los nombres no son necesarios?"

En Coraline, de Neil Gaiman.

*"The naming of cats is a difficult matter.
It isn't just one of your holiday games.
You may think at first I'm mad as a hatter.
When I tell you a cat must have three different names."

En Old Possum's Book of Practical Cats, de T.S. Eliot.

*"Desde chico —no tenía más de cincuenta días cuando Emilio lo dejó en casa— mostró esa peligrosa inclinación por los bordes, los extremos, las aristas, los márgenes y cualquier sitio desde donde fuera posible derrumbarse. Su misma aparición estuvo marcada por una señal de riesgo aéreo.
Hace unos años Emilio —Emilio es nuestro vecino— lo descubrió encaramado en la punta de su acacia, que es el árbol más alto de la cuadra; y lo bajó no porque Fernández diera muestras de sentirse en peligro sino precisamente porque todo hacía suponer que se quedaría allí para siempre. Vaya a saber por qué razón, siguiendo qué impulso, Emilio tocó timbre en casa, nos entregó a Fernández —que hasta ese momento nunca había sido nuestro— y se fue. Un gesto tan natural y sorpresivo que no nos dio tiempo a reaccionar. A ver si se entiende: no parecía un regalo sino una devolución, sólo que esta vez no habíamos perdido nada y menos a Fernández, a quien —repito— no conocíamos excepto por haberlo visto ese día en la punta de la acacia. Emilio es uno de esos vecinos que siempre devuelve la pelota de mis hermanos cuando cae en su jardín; pero eso no era una pelota, por lo que no supimos si correspondía darle las gracias o no. Ahora que lo pienso nunca aclaramos con él ese asunto.
Desde ese día Fernández está con nosotros. (El nombre se lo puso mi madre, inexplicablemente, ya que no es un nombre sino un apellido, que no es el nuestro y ni siquiera el de Emilio.)"

En Historias a Fernández, de Ema Wolf.

*"He had never experimented on his own cat. He wanted to surprise it.
One evening he walked into his apartmen, hung his coat in the closet as usual, turned to his cat, and said, "Meow!".
This was the way cats said "Good evening" when meeting.
But the cat did not seem surprised.
The cat answered, "Mrrrowrow!" which meant, "It's about time!"
The cat gave him to understand that it would tutor him in the more complex subtleties of the language, that it was well informed of all his experiments, and that, if he did not pay attention to his lessons, the man would be Mrowr-sorry!
As the weeks went by, the man discovered to his continual amazement the fantastic intelligence of his Siamese cat.
Bit by bit, he learned the history of the cats.
Thousands of years ago, the cats had a tremendous civilization; they had a world government which worked perfectly; they had spaceships and had investigated the universe; they had no need of radios or television, for they used some sort of mental telepathy; and some other wonders.
But one thing the cats discovered eventually was that the importance of any experience depended on the intensity with which it was felt.
They realized their civilzation had grown too complex, so they decided to simplify their lives.
Of course, they didn't want to just "go back to nature" -that would have been too much- so they created a race of robots to take care of them.
These robots were an improvement mechanically over anything nature had produced.
A couple of their greatest inventions were the "opposable thumb" and the "erect posture."
They didn't want to bother about fixing the robots when they broke down so they gave an elementary intelligence and the power of reproduce.
Of course, we are the robots to which the cat referred."

De "The Language of Cats", en The Zebra Storyteller, de Spencer Holst

*"Yo, por ejemplo, le dije al mío:
—Ismael, te quise enseñar natación y abandonaste. Te quise enseñar piano y abandonaste. ¿Qué te parece ahora un poco de tejido, tanto como para que no te pases la vida rascándote en ese estado de vagancia repugnante?
Ismael me miró. Tenía los ojos entrecerrados, como cuando piensa. Detrás de las lagañas vi el brillo de sus pupilas inteligentes. Ismael es lo más despabilado que he conocido en gatos. Genio. Entiende todo. Sabía que yo hablaba por su bien. Y aceptó. Sé que hay gatos tercos. No es el caso de este mío. También hay que saber hablarles en el tono y el momento adecuados."

En Hay que enseñarle a tejer al gato, de Ema Wolf.

*"'But I dont't want to go among mad people,' Alice remarked.
'Oh, you can't help that,' said the Cat: 'we're all mad here. I'm mad. You're mad.'
'How do you know I'm mad?' said Alice.
'You must be,' said the Cat, 'or you wouldn't have come here.'

En Alice's Adventures in Wonderland, de Lewis Carroll.

1.8.07

Lecturas de JULIO 2007

*¡Basta para mí, basta para todos!, de Cecilia Pisos.
*Canción y pico, de Laura Devetach, ilustrado por Saúl Oscar Rojas.
*La leyenda de las estrellas, de Leonardo Moledo y Marta Prada.
*Tigres de la otra noche, de María García Esperón, ilustrado por Alejandro Magallanes.
*La mejor mascota, de David LaRochelle, ilustrado por Hanako Wakiyama.
*La máquina del sueño, de Lola Ribalta y David López Retamero.
*Chumba la cachumba.
*Los opuestoros y Los opuestoros 2, de Sebastián García Schnetzer.
*Ernesto, de Didier Lévy y Gilles Rapaport.
*Los tres cerditos, de David Wiesner.
*El oso que no lo era, de Frank Tashlin.
*Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak.
*Harry Potter and the Deathly Hallows, de J. K. Rowling.

6.7.07

Llamada

Bienvenido al centro telefónico de ayuda al indeciso.
*Para consultar con un operador, por favor, marque 1 ó 2.
*Si no está seguro de marcar 1 ó 2, por favor, marque 3 ó 4.
*Si su consulta es acerca de trivialidades (por ejemplo, de qué color pintar las paredes, el nombre del bebé, a quién votar, a qué número jugarle, si lleva paraguas o no, etc.), por favor, marque 5 ó 6.
*Si su consulta es sobre temas trascendentales (por ejemplo, qué ropa ponerse, cómo elegir un regalo adecuado, adónde ir de vacaciones, si debe realizar esa llamada que viene posponiendo, etc.), por favor, marque 7 ú 8.
*Si no sabe aún si esta llamada resuelve su problema, porque no sabe tampoco exactamente cuál es su problema, por favor, marque 9 ó 0.
Bienvenido al centro telefón...

—¿Y? —me preguntó el gato, con cara de fastidio— ¿ya decidiste qué vamos a cenar hoy?

1.7.07

Lecturas de JUNIO 2007

*Springfield, de Sergio S. Olguín
*El control de la palabra
, de André Schiffrin.
*El misterio del conejo que sabía pensar, de Clarice Lispector.
*Marketing editorial: la guía, de David Cole.
*Mi perro Míster y el gato, de Thomas Winding.
*Diario de exploración afuera del cantero, de Lucía Bianco.

20.6.07

"Toda una vida tapando agujeros"

Hace como un año y medio que vivo en este departamento, y recién en las últimas semanas descubrí algo muy extraño: está lleno de agujeros diminutos.
*Primero me llamó la atención un agujerito en el baño, justo en la esquina de cuatro azulejos. Supuse que habría habido un clavo, y que los inquilinos anteriores no repararon la masilla.
*Más tarde, ese mismo día, mientras me duchaba, encontré en otra pared del baño, la de la bañadera, dos agujeros de igual tamaño que el anterior. Ya era más difícil que hubiera habido clavos dentro de la bañadera, pero quién soy yo para meterme con la decoración ajena.
*Dos días después, cuando perseguía al gato para recuperar el alfil que intentaba comerse (tiene unas ideas muy literales acerca del juego de ajedrez) me caí al suelo y justo justo fui a dar con un agujerito igual a los del baño, pero esta vez en el zócalo cerca de la puerta del balcón. Primero no lo asocié con los otros y pensé ¡zas! hormigas, lo único que me falta, así que me quedé un rato haciendo guardia, para ver si llegaban o salían, pero nada. El gato volvió relamiéndose y yo ahí, tirada en el piso, mirando fijo el puntito negro en mi zócalo blanco, de pronto, corregí mi pensamiento anterior: ¡zas! agujeros, lo único que me falta.
De ahí en adelante no hice más que encontrar agujeros en casa. En lugares así de insólitos, sin margen para la justificación del clavito de los inquilinos anteriores.
*En la cocina: cinco agujeros más. Dos probablemente hayan sido para colgar cuadros, pero los otros cinco, uno justo al lado de la llave de paso, uno al costado del marco de la ventana y el último a la altura de mi rodilla, justo al lado de la heladera.
*En el living: cuatro que podemos suponer sí tenían también la misión de sostener adornos, pero hay otros tres muy cerca del techo, dos en el techo mismo, y otros cinco atrás de los sillones.
*En la pieza: dos cerca del zócalo, uno al lado de la llave de luz y uno en el techo.

Este es el momento del texto en el que yo podría desviar el relato hacia lo fantástico y contar lo ocurrido cuando acerqué mi ojo a un agujero, puse atención, y descubrí un mundo extraño y sensacional al otro lado, viví exóticas aventuras con personajes delirantes, luego volví a este mundo, y finalmente, después de tanto vivido y reflexionado puedo volver a actualizar este blog. Además, dejo abierta la posibilidad de encontrar mundos distintos en cada uno de los agujeros de la casa por si el éxito del cuento reclama nuevas historias.
O también podría contarles que en vez de hormigas empezaron a salir por los agujeros unos seres diminutos, verdosos, con cinco o seis patas (no se distingue bien), y traían un mensaje de paz. Nos hablaron -al gato y a mí- de un mundo feliz, de otra vida maravillosa más allá de las paredes, si es que los ayudábamos a derrotar a los seres del agujero de más allá, igual de diminutos, con más o menos la misma cantidad de patas, pero azulinos en lugar de verdosos.
Podría ser, por qué no. Este blog no se destaca precisamente por su realismo, ni por la consistencia en su discurso. Y después de todo, no deja de ser una excusa como cualquier otra (ver lista al pie).
Sin embargo, voy a confesar la verdad. No sucedió nada trascendental. Ni siquiera interesante.
*Sólo que lenta, sutilmente empecé a odiar esos agujeros. A verlos por todas partes. Cada manchita en la pared, cada pocito, cada cascarita de pintura se volvió una afrenta personal.
*Y entonces, con la paciencia que me caracteriza (y con la ayuda de un producto para reparar paredes), me he dedicado, uno por uno, sin prisa pero sin pausa, a llenar agujeros. Todos y cada uno.
*Y después a pintar.
*Y después me pareció que quedó muy liso todo, entonces me conseguí unos cuadros para colgar, para lo que tuve que hacer... más agujeros.
*Que odié de inmediato. Entonces los volví a llenar, y volví a pintar, y a ver todo demasiado liso...


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LISTA AL PIE:
Lista de excusas varias que dan quienes escriben weblogs y en algún momento dejan de actualizarlos
*Demasiado trabajo.
*Me estoy dedicando a mis plantas, y a mi vida personal.
*Me entró un virus en la máquina.
*Prefiero escribir cosas serias.
*Este blog se volvió un espacio demasiado demandante y a mí no me gustan las cosas demandantes.
*Mi novio lo descubrió y ahora no puedo seguir hablando mal de él.
*Yo quería subir imágenes, pero no logro aprender cómo.
*Ya no siento las mismas cosas.
*El perro se comió el mouse.
*_o me a_da la tecla e_e y es un plomo escribir así.
*No sos vos, soy yo.
*Tuve mucho que estudiar.
*Estudié pero no me acuerdo.

1.6.07

Lecturas de MAYO 2007

*Hasta que te encuentre, de John Irving.
*La reina Mab, de W. Shakespeare, Ruth Kaufman y Cristian Turdera.
*¿Qué crees tú que puedes hacer en mi circo?, de Georgina Rô y Maximiliano Luchini.
*El regreso del gato asesino, de Anne Fine.
*Oficio de palabrera, de Laura Devetach.
*Lecturas, de Aidan Chambers.
*Macanudo 4, de Liniers.
*Gesta Dei, de Carlos Nine.
*El nuevo libro del ABC, de Karl Philipp Moritz y Wolf Erlbruch.
*El taller de las mariposas, de Gioconda Belli y Wolf Erlbruch.
*Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea, de Daniel Cassany.
*Los vecinos mueren en las novelas, de Sergio Aguirre.
*Contratapas, de Rep.
*Oveja con botitas, de Maritgen Matter.

(¡Ay, Feria que me hiciste mal! Al menos con esta lista espero que se entienda por qué no hubo entradas nuevas en un mes: ¡tantos libros y tan poco tiempo!)

1.5.07

Lecturas de ABRIL 2007

*El misterio de la mujer autómata, de Joan Manuel Gisbert.
*La ciencia en los cuentos, de varios autores.
*Papando moscas, de Gabriela Keselman.
*Quiero ver una vaca, de Enrique Fierro y la Compañía de objetos El pingüinazo.
*The Wolves in the Wall, de Neil Gaiman y Dave McKean.
*I'm Not Sleepy and I Will Not Go to Bed, de Lauren Child.
*Reloj de sol, de Gabriel Zaid.
*Curdy y la cámara de los lores, de Artur Balder.

30.4.07

Pesadilla de gato

Esta madrugada la gata, que dormía a los pies de la cama, se despertó de un sobresalto.
-Estaba teniendo pesadillas -me dijo. Y me contó:
*Tenía que ir a pagar el gas porque se vencía la factura.
*Pero de pronto, todo a mi alrededor se inundaba, y yo iba flotando en un cartoncito, usando la factura de gas como vela, porque ni loca metía una pata en el agua para remar.
*Después no sé bien, pero ya no había agua. Estaba en una fiesta de disfraces y todos me tiraban de los bigotes como si mi cara de gata fuera una máscara. Había disfraces muy raros. Yo los espantaba con la factura hecha un rollito. Uno disfrazado de ornitorrinco le quería mirar a todos la garganta.
-Otorrinolaringólogo, querrás decir -acoté entre sueños.
-Bueno, capaz era eso, pero tenía pico de pato, qué sé yo.
*Atravesaba todo el salón lleno de gente y llegaba a un parque. Pero un parque lleno de sábanas tendidas y ropa colgada, como secándose al sol, sólo que era de noche. Parecían fantasmas, así que corrí y corrí con los ojos cerrados y tapándome la cara con la factura.
*Cuando abrí los ojos, estaba en la cola de pagar. La cola era interminable. Cuadras y cuadras de gente esperando. "Es que se cayó el sistema", dijo alguien. Me apantallé con la factura, cual abanico, para espantar la mufa que tenía.
*Y ahí me di vuelta, a ver si encontraba otro lugar para pagar la factura, pero me caí de la cama y me desperté. Cuestión es que hoy te toca a vos ir a pagar el gas.